Para el que entrena.
Y el que va a empezar.
Medicina general aplicada a un cuerpo que se está exigiendo, con un médico que compite: Mr. Baja 2024. Empieza por medir lo que ya se puede medir hoy.
Checa tus números
Tres cifras que puedes sacar en tu casa y que dicen más de lo que crees. Treinta segundos.
Medir, explicar, y decidir.
Valoración antes de empezar
Revisión médica antes de arrancar un plan de entrenamiento o de competir. Corazón, presión, antecedentes y lo que hay que cuidar en tu caso.
Laboratorio explicado
Perfil metabólico, hormonal y de lípidos, leído contigo renglón por renglón. Qué está fuera de rango, qué lo mueve y qué se hace al respecto.
Composición corporal
Peso, masa muscular y grasa medidos en serie, no una vez. El progreso se decide con datos, no con la báscula del baño.
Salud metabólica y hormonal
Fatiga, estancamiento, sueño roto, libido baja: síntomas que la gente normaliza y que casi siempre tienen algo medible detrás.
Lesiones y dolor
Valoración de la lesión, manejo del dolor, y el criterio de cuándo parar, cuándo seguir y cuándo mandarte con ortopedia.
Certificado deportivo
El certificado que te piden para competencias, gimnasios y ligas, hecho con valoración de verdad.
Sobre rendimiento.
¿Tengo que competir para venir?
No, y de hecho la mayoría no compite. Esto sirve igual para quien apenas se inscribió al gimnasio, para quien lleva años sin avanzar, y para quien se sube a tarima.
¿Esto sustituye a un entrenador o a un nutriólogo?
No. Es la parte médica: qué dice tu cuerpo por dentro, qué te está frenando y qué es seguro exigirle. El entrenamiento y la dieta los ejecuta quien te entrena, con esos datos en la mano.
¿Qué estudios se piden normalmente?
Depende de lo que traigas y de tu edad, pero lo habitual es biometría, química sanguínea, perfil de lípidos, y según el caso perfil tiroideo y hormonal. Se piden los que van a cambiar una decisión, no una lista larga por costumbre.
¿Manejan hormonas o esteroides?
Lo que se hace aquí es medicina: medir, explicar el riesgo real y cuidar tu salud, incluyendo la de quien ya está usando algo y no se está revisando. No se receta nada para competir ni para verse mejor a costa de tu salud.
¿Cada cuánto conviene medirse?
Si vas empezando o vienes de un cambio fuerte, a los tres meses. Si ya estás estable, una vez al año, igual que un chequeo normal.
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